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martes, 5 de enero de 2010

La desigualdad y la falta de ideas en los reinos de Taifas

Si hay algo que siempre me ha molestado sobremanera es el maniqueísmo.

Simplemente el hecho de pensar que alguien dice porque otro (su enemigo, probablemente) haya dicho no o que alguien piense que sólo cabe la respuesta binaria a toda pregunta es algo que nunca entenderé.

Cuando veo un comportamiento como el anteriormente citado siempre pienso para mis adentros (porque si reflexiono en voz alta igual pintan bastos), ¿dónde está el sentido común?, ¿acaso no hay una gama quasi infinita de colores entre el blanco y el negro?

Parece que para cierta gente, no.

Todas estas reflexiones me volvieron a la cabeza ayer tras la sesión de cortos que fui a ver en buena compañía al Café Bretón, dentro de una actividad paralela del Festival Actual 2010.

El caso es que este concurso de cortos está dotado de tres premios: 600€ para el mejor corto, 300€ para el segundo mejor corto y otros 300€ para el mejor corto riojano.

Es aquí donde empezó mi sorpresa y os cuento a qué se debe.

Durante toda mi vida he tenido que convivir con el continuo desprecio de cierta gente, normalmente snob, hacia todo lo riojano simplemente por el hecho de ser berón. Por eso, no pocas veces he escuchado decir que la Universidad de La Rioja no tiene un nivel muy elevado, lo cual, no entiendo, porque durante mi poca experiencia laboral estoy comprobando que por ejemplo, en mi carrera salimos más preparados para el mercado laboral que en universidades, según esta gente chic, mucho mejores, como son la Complutense o la Politécnica de Madrid.

También he soportado muchas veces los chascarrillos de cierta gente acerca del Conservatorio Riojano cuando éste ha sido modelo para otros conservatorios como el de Lleida.

Es este maniqueísmo casposo el que odio con todas mis fuerzas. Esa intencionalidad de quedar siempre por encima de lo que te rodea mediante al desprecio gratuito e infundado la mayoría de las veces.

Pero luego existe la otra vertiente de que pase lo que pase lo nuestro es lo mejor, que tampoco entiendo.

Otra vez el sí-no, blanco-negro, Madrid-Barça.

Pero por favor, intentemos ser objetivos y decidme que pensáis de lo siguiente.

Como os decía, ayer asistí a un concurso de cortos que consta de 5 sesiones a razón de 5 cortos por día, lo cual hace un total de 25 cortos que compiten por dos premios. Es decir 2 premios para 25 cortos, por lo que según Laplace, cada corto tiene un 8% de posibilidades de obtener un premio.

Cada día, se videa (como diría Alex, el drugo) un corto riojano por sesión y como ya se ha dicho antes, se otorga un premio al mejor gran reserva de todos los proyectados. Por tanto, otra vez por Laplace, cada corto riojano tiene un 20% de probabilidad de ser premiado en esta sección y, el amigo Bayes dice que al ser dos sucesos independientes, un corto riojano tiene un 28% de probabilidad de ser premiado en este concurso frente al 8% del corto no berón, ¿esto es normal? ¿a qué estamos jugando? ¿por qué luego nos quejamos de otras comunidades que hacen lo mismo?

La verdad es que me parecería una vergüenza que, por ejemplo, se le diera un premio al corto riojano que vimos ayer 'Un calvo muy peludo' (parte i, parte ii) exclusivamente por esa condición, y que el único corto que gustó (al menos al grupo con el que fui), y bastante además, Turno de noche, se quedara sin ningún premio, por no tener label de denominación.

Esta pieza de arte, para mí, deja claro lo que a mi juicio debe ser un corto: algo rápido (4 minutos) aunque esto es discutible, impactante (dime si no estás aún temblando) y bien hilado (lore, lore, macu, macu, eh eh eh eh!). Pero claro, no es riojano así que le corresponde un 8% de aséptica probabilidad versus el 28% del lobezno de barba postiza.

¿Os parece justo?

Cuando un corto es bueno, no hace falta potenciarlo mediante su nacionalidad, y si os cabe alguna duda, os invito a ver La última página (parte i y parte ii) de César Rodríguez - Monroy, del que siempre digo que es un corto muy bueno, que además, es riojano.

Pero es que siempre estamos en el mismo juego de endogamia malentendida, corporativista e injusta.

Es que si no eres de aquí, tranquilo que te pondremos un examen que hará que suspendas unas oposiciones. Pero no te preocupes, que por si eso te ha parecido poco tendrás menos oportunidades que el resto para recibir un premio que igual te mereces más que otro que sí que es de la tierra. Y ni aquí ni allí, nadie dice nada porque da igual, total, en todos los sitios se hace lo mismo. Lamentable.

Ayuda a lo riojano . Ayuda a lo riojano discriminando injustamente al resto, no. No creáis que me he vuelto maniqueo, son preguntas distintas.

En definitiva, el nivel de los cortos de ayer (salvo Turno de noche) me pareció bastante triste, espero que fuera por una mala elección de los organizadores y no por una angustiosa falta de ideas en este país cada vez más reino de Taifas maniqueo de la boina y el pimiento en la oreja.

domingo, 17 de mayo de 2009

La cata del vino desconocido

Concentración.

Seriedad.

Suavemente mueve tu copa para que el caldo empiece a liberar esos aromas que te transportarán a Bodegas Muga, esa que tiene una torre en el barrio de la estación de Haro.


Primero viajarás al patio de la vendimia con su tornillo sin fin. Te aviso, antes de que te quieras dar cuenta estarás observando las tinas donde se produce la primera fermentación que en su día fueron aspirantes a gigantes cervantinos, galardón que se llevaron los molinos de viento manchegos.

Siguiendo con el paseo aromático entrarás en una sala donde te sorprenderá un batallón del mayor ejército de barricas de roble francés y gironés del mundo. Ya podrían ser todos los ejércitos como éste, los berones entendemos así la guerra.

A la derecha encontrarás historia embotellada, grandes vinos para los mejores momentos.

Y no hemos hecho nada más que comenzar.

Ahora llega el primer contacto, un sorbo corto que apuntará las mejores cualidades del vino. El sabor dejará entrever un poco La Luna si es un Crianza, La Musa si es un Reserva y La Laurel si es un Gran Reserva, de esos que recordarás toda la vida.

Llega el plato fuerte. Una vez que el primer contacto se ha producido, tenemos que confirmar las pistas que nos ha dado, esto lo aprendí del Inspector Clouseau, mi mentor. Para ello, hay que tomar otro sorbo del vino y mantenerlo en la boca mientras respiras una única vez.

Ahora hay cuatro posibles ramas. Así, si el sabor te lleva a Santo Domingo de la Calzada (donde cantó la gallina después de asada), el vino será un Crianza, si te lleva a Logroño, se tratará de un Reserva, si tiene un toque a madera de Fagot, será un Gran Reserva y si suena como un frontis, será un Bosconia de 1942.

Sé que no es nada fácil, pero lo adivines o no, siempre nos quedará su retrogusto y choripanes.