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domingo, 7 de febrero de 2010

Los amigos

Como si estuviera en un concierto de Vetusta Morla (aunque para algunos sea más de lo mismo...lo que hay que oír...), como si estuviera en la primera fila del frontón viendo la final Retegui - Titín del cuatro y medio del 97, como si leyera un libro de Boris Vian, como si estuviera gritando ¡¡¡VIVA SAN MATEO!!! en el ayuntamiento de Moneo, como si estuviera escuchando Tannhäuser en el Teatro Real o como si estuviera de gira con Joaquin Sabina, así me siento cada vez que quedo con un amigo mío.

Es por eso por lo que siempre me he considerado una persona muy afortunada, especialmente cuando me ocurre algo como lo de esta mañana.

Eran las 11.45 minuto arriba, minuto abajo y estaba llegando al Monumento al Labrador de la capital berona donde había quedado con mi amiga Rebeca, compañera en la mayoría de mis aventuras musicales.

Hacía tiempo que no nos veíamos pero por mensaje corto me había dejado caer que había pasado algo que le había hecho mucha ilusión y que esperaba que a mí también me la hiciera.

Yo pensaba que sería algo relacionado con la música, como la grabación de aquélla Zarzuela, La del Soto del Parral, que tocamos en el Teatro Bretón, o por ejemplo, la BSO del corto que grabamos hace ya unos años que no llegó a ver la luz.

Pero nada más lejos de la realidad, la sorpresa no era musical sino pelotazale. Casi se me saltan las lágrimas al abrir el envoltorio del regalo y leer Titin III en el reverso de una camiseta colorada.


Si señores, era la camiseta de campeón, como no podría ser de otro manera tratándose del Emperador de Tricio, dedicada por Augusto para mí acompañada de la ficha técnica también autografiada de este deportista riojano que es el mejor pelotari de la historia e incluso mejor persona.

No tengo palabras para describir lo que ha significado para mí, sólo puedo decir que hay gente que dice que un amigo es como un trébol, es dificil de encontrar y da buena suerte. Para mí, Rebeca es un trébol de 4 hojas.

Muchas gracias Rebe.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Cuánto tiempo...

Abandono, desfachatez, vergüenza, sorpresa.

Todos estos términos, y muchos más no políticamente correctos, me vienen a la cabeza cuando visito este blog desangelado.

La última entrada data del viernes 28 de Agosto, casi medio año, y no he vuelto a dar señales de vida a mis pocos lectores-amigos, pero hoy me he dicho, si vuelve Schumacher a la F-1, ¿por qué no va a volver este blog?

Pues sí, aquí estoy y pienso volver a dar guerra, en especial para que entradas como la de Algo ha cambiado (quien me manda a mí ser optimista con el Atleti...), no me miren con desprecio desde la cercanía del archivo de este blog para recorderme lo mucho que me equivoco y la capacidad nula de predicción que tengo.

Mucho tiempo y poco espacio donde resumir los vivido estos últimos cinco meses: el proyecto, mi primer modelo, san mateo, Lisboa, Titín, Yann Tiersen, su primer cumpleaños... espero que a partir de ahora no se me vuelvan a acumular tantos temas, porque si no, me volverá a pasar lo mismo que hoy: no contaré nada.

domingo, 17 de mayo de 2009

La cata del vino desconocido

Concentración.

Seriedad.

Suavemente mueve tu copa para que el caldo empiece a liberar esos aromas que te transportarán a Bodegas Muga, esa que tiene una torre en el barrio de la estación de Haro.


Primero viajarás al patio de la vendimia con su tornillo sin fin. Te aviso, antes de que te quieras dar cuenta estarás observando las tinas donde se produce la primera fermentación que en su día fueron aspirantes a gigantes cervantinos, galardón que se llevaron los molinos de viento manchegos.

Siguiendo con el paseo aromático entrarás en una sala donde te sorprenderá un batallón del mayor ejército de barricas de roble francés y gironés del mundo. Ya podrían ser todos los ejércitos como éste, los berones entendemos así la guerra.

A la derecha encontrarás historia embotellada, grandes vinos para los mejores momentos.

Y no hemos hecho nada más que comenzar.

Ahora llega el primer contacto, un sorbo corto que apuntará las mejores cualidades del vino. El sabor dejará entrever un poco La Luna si es un Crianza, La Musa si es un Reserva y La Laurel si es un Gran Reserva, de esos que recordarás toda la vida.

Llega el plato fuerte. Una vez que el primer contacto se ha producido, tenemos que confirmar las pistas que nos ha dado, esto lo aprendí del Inspector Clouseau, mi mentor. Para ello, hay que tomar otro sorbo del vino y mantenerlo en la boca mientras respiras una única vez.

Ahora hay cuatro posibles ramas. Así, si el sabor te lleva a Santo Domingo de la Calzada (donde cantó la gallina después de asada), el vino será un Crianza, si te lleva a Logroño, se tratará de un Reserva, si tiene un toque a madera de Fagot, será un Gran Reserva y si suena como un frontis, será un Bosconia de 1942.

Sé que no es nada fácil, pero lo adivines o no, siempre nos quedará su retrogusto y choripanes.